Forro rojo
Franja bordada (20 cm ancho) central sobre terciopelo rojo (renacentista)
Parejas de apóstoles como decoración.
Anverso (de arriba a abajo: San Pedro + ? 48 cm; San Andrés + ? 42 cm.
Reverso: [sin cabezas] 29 cm; ? + Santiago Alfeo, 48 cm; Santiago el Mayor + ?, 42 cm.
1 estola
La composición del conjunto es eficaz a la hora de acentuar el dramatismo de la escena.
Sobre una peana estrangulada en su parte central para acentuar la sensación de inestabilidad, se dispone tumbado un musculado demonio desnudo de forma antropomorfa. Cornudo, rojizo, musculado y con actitud de dolor, flexiona piernas y brazos. Se retuerce de dolor ante el peso de san Bartolomé, que lo pisa y lo domina con una cadena que tiene atada al cuello.
El santo, por el contrario, sereno, dispuesto sobre él, levanta la mano libre (que quizá dispusiese de una perdida cruz con varal) y torna su cabeza hacia el cielo, desentendiéndose de la criatura infernal. Su atuendo, con buenos plegados, consiste en un vestido que cubre su cuerpo y un manto de amplios vuelos con buen tratamiento de plegados
Talla de tamaño natural que representa al dominico valenciano de pie sobre una roca, en inestable equilibrio para provocar un escorzo. Un perro (Domini canis) se sitúa a sus pies.
Su cabeza, de amplia tonsura y discreta barba triangular, se adorna con un halo dorado (que le pertenece).
El movimiento se logra, además de por la forzada posición del predicador valenciano, por el tratamiento de los pliegues de alba y hábito, especialmente llamativo en el cuello del capuz, afectado de nervioso vuelo.
Conjunto escultórico sobre peana solidaria ornada en su parte central con una cabeza de serafín alado.
Una corpulenta madre, sentada y sosteniendo un libro abierto, enseña a su hija a leer. Esta se dispone a su regazo, de pie, y señala el punto donde está leyendo con la mano derecha.
A pesar de que santa Ana apoya amorosamente a su hija apoyando la mano sobre su brazo, tiene la mirada perdida, con poca intención de más contacto visual con la pequeña.
Santa Ana porta toca, que no deja ver el cabello y le cubre todo el pecho, vestido y manto, ambos estampados con flores. La pequeña Virgen lleva un vestido rojo.
Destaca el cabello dorado de la pequeña, que se confunde con una diadema frontal, casi una corona