Fichas
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Cruz de Peñalba (réplica)
Réplica de la cruz de Peñalba -
Cruz parroquial
Conjunto de factura industrial ejecutado en los célebres talleres madrileños de Meneses, y por lo tanto ejecutada en metal plateado y dorado. En su diseño, como es habitual en buena parte de su catálogo, siguen los modelos del gótico. En esa estética se muestra la macolla, llena de cresterías, gabletes y arquerías. La cruz muestra un diseño interesante y movido, tanto en su perfil como en su decoración, lleno de cuadrilóbulos y diseños eminentemente geométricos. En los remates trilobulados de los brazos se insertaron medallas circulares con figuras de los Apóstoles. En el reverso se repiten los mismos motivos, incluso los de las medallas doradas, aquí resulta más fácilmente visible el anagrama mariano del cuadrón circular central. En el anverso cuenta con figura de Cristo crucificado de bulto y fundida, aparentemente, en plata. -
Cruz de altar
Esta magnífica cruz de altar forma parte del magnífico legado argénteo efectuado por el obispo Flórez Osorio a la basílica de la Encina. Es por ello que encaja tipológicamente y estilísticamente con otras de las piezas ya inventariadas (frontal, candeleros, sacras...). Se enmarca, pues, dentro de la estética rococó habiendo sido realizada en los destacados talleres salmantinos del siglo XVIII. Grosso modo cuenta con pie triangular de bordes tornapunteados, nudo ajarronada, cruz latinas de brazos lisos y remates floreados. Toda ella es una virtuosa composición, en la que destaca desde la menudencia ornamental a la escultura del crucificado del anverso, de progenie miguelangelesca. A mayores se aplicaron relieves dorados con efigies de la Virgen de la Encina y diversos escudos con las armas del donante. -
Cáliz
Magnífico cáliz de finales del siglo XVIII y procedencia cordobesa, baste con contemplar su depurada técnica y exuberancia decorativa. Todo él está concebido como un inmenso motivo ornamental, la estructura queda diluida tras el abundante repujado y cincelado que la encubre. No obstante, consta de basamento liso de perfil ondulado, traza que mantiene el cuerpo dispuesto sobre él. El astil queda reducido al nudo, que está flanqueado por leves molduras, aunque el nudo adopta una estructura troncopiramidal invertida. La copa adopta forma de campana, algo más de su altura total está cubierta de motivos repujados. La decoración general utiliza espejos ovales, motivos vegetales, ces arrocalladas y cabezas de querubes. En base, nudo y subcopa se crean una suerte de cartelas con los Arma Christi (Agnus Dei, Cruz, Dados...) y Símbolos Eucarísticos (Pelícano picándose el pecho...) -
Macolla de cruz parroquial
No menos efectista que la cruz parroquial resulta su macolla, concebida como parte de una misma pieza y por lo tanto con un repertorio decorativo hermano. Se compone de un cuerpo principal cilíndrico articulado a base de hornacinas aveneradas en las que se alojas figuras de apóstoles, identificables en su mayoría por sus atributos iconográficos (entre ellos Santiago apóstol). Cada encasamiento se separa de su contiguo por medio de una costilla en forma de tornapuntas vegetalizado, recurso presente en toda la pieza y no sólo en esta zona. Flanqueado esta parte lleva una cubierta cupulada en parte superior, precedida de unos cuerpos intermedios lisos, pero con apliques de crestería y querubes, y un cuerpo de medio bocel tocado por fantasiosas rocallas. Tan en el superior, como este inferior, además de estos ornatos abunda la decoración grabada, bien de motivos vegetales, bien iconográficos (termes, emblemas marianos de las letanías lauretanas, flores, bustos velados...). Con lo que respecta al cañón, principia en un cuello cilíndrico y un cuerpo achatado. Por debajo sólo resta ya el cañón, cilíndrico, y lleno de motivos vegetales y geométricos elaborados a buril. Los relieves de apóstoles van dorados, el resto en su color. -
Cruz parroquial
Según la historiografía, esta cruz fue realizada en los talleres salmantinos y reformada posterior en Astorga. Lamentablemente no hemos encontrado punzones en su superficie ni de uno ni de otro centro. A nivel tipológico se asemeja, en efecto, a algunos modelos salmantinos. Se trata de una cruz latina de brazos rectos en la que imperan las formas geométricas más puras y menos dinámicas que las utilizadas comúnmente en el rococó. Así, sus cuatro brazos tienen remates rectangulares y expansiones intermedias de la misma forma. A nivel decorativo resulta muy efectista, con motivos de raiz vegetal repartidos por toda la superficie, exceptuando el cuadrón central -octogonal- con un "lejos de Jerusalén" y cuatro medallas circulares en los extremos que efigian a Dios Padre (arriba), Dolorosa (izquierda), San Juan (derecha) y la Imposición de la casulla a San Ildefonso (abajo). En el reverso se aumenta la carga decorativa, pues en lugar de iconografía, sus espacios se rellenan con motivos florales, rocallas, y otros elementos típicos del repertorio rococo. Tan sólo el cuadrón central mantiene la carga figurativa, con un relieve de la Virgen de la Encina, entre dos árboles. Este espacio, en el anverso está ocupado por un bulto del crucificado dorado, como esta imagen. Del octógono central parten también cuatro haces de rayos. -
Trono
Trono de forma cuadrangular con esquinas achaflanadas y tres pisos de altura. Los dos inferiores son obra barroca, salidas de los talleros vallisoletanos, el tercero que hace las veces de pedestal es un añadido del siglo pasado. para dotar de mayor altura a la imagen que se disponía sobre él. Se colocan de manera escalonada, aunque entre los dos inferiores apenas hay diferencia en su tamaño, lo que se hace más patente con la forma de las tornapuntas que se desarrollan entre ellos (en los chaflanes). Con diversas molduraciones lisas y aboceladas, el cuerpo inferior va ornado con una cenefa vegetal y cuatro espejos ovales en los que se grabaron y repujaron los emblemas marianos (M y A entrelazadas) y de la cofradía de la exclavitud (S con un clavo entrelazado). En el perímetro del segundo cuerpo la ornamentación se limita a sartas de hojas de acanto y florecillas. Por último, el basamento añadido sobre este último es de base cuadrangular y perfil cóncavo, desarrollándose en sus cuatro lados una composición de motivos vegetales sobre un fondo punteado que imitan los ya citados. -
Cruz de altar con reliquias
Crucificado de mesa de altar o de cajonería. Se trata de una pieza rica y extraña por estas latitudes salvo porque fuera fruto de una donación a la basílica. Se compone de una cruz latina con su pie, muy moldurado y con un cuerpo inferior desarrollado para albergar reliquias. Lo moldurado del pie, las formas tornapunteadas de la base y el cajeado de la cruz nos emplazan, como mínimo a mediados del siglo XVII. La dera de la cruz, quizá nogal, se tiñó de color negro. Sobre ella se dispuso un crucificado de marfil de bella factura, con su característica forma alabeada, escueto paño de pureza anudado en la cadera derecha, correcto estudio anatómico y rostro dulce y reposado. El detallismo en la talla se palpa en los detalle ornamentales del perizonium, en la el trabajo de las venas de los brazos o en las guedejas de la melena. El mismo marfil se utilizó para talla el titulus, a modo de cartela de cueros recortados. Resta por mencionar que la aureola del Cristo (clavada en la cruz) y las cantoneras de al cruz se eleboraron en plata. cantoneras y resplandor de plata







