Fichas
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Relieve de Santa Teresa de Jesús
Pequeño mediorrelieve que efigia a Santa Teresa en pie y en su faceta como escritora inspirada por el Espíritu Santo. En su mano izquierda lleva un libro abierto y en la derecha una pluma. Sobre ella, y por encima del catafalco en que se inscribe la figura, asoma la paloma del Espíritu Santo. Viste el hábito franciscano en cuyo frente se aprecia el escudo de la Orden. -
Retablo de la Virgen del Carmen
Retablo de estilo barroco rococó compuesto de un único cuerpo, un escueto banco y ático de gran desarrollo, casi tanto como el cuerpo sobre el se alza. Su estructura y decoración mezcla elementos de los conjuntos puramente barrocos, como las columnas salomónicas, y rococós, como las rocallas y los vegetales estilizados. Sus perfiles resultan extraordinariamente movidos y quebrados, como se pone de relieve tanto en el banco como en los distintos entablamentos, con abundantes entrantes y salientes y superposiciones de piezas. El cuerpo principal lleva dos pares de columnas salomónicas con sus correspondientes pilastras. Sin embargo en el ático los soportes son columnas clásicas con el tercio inferior del fuste destacado y tallado. Todo el exterior de la máquina está flanqueado por una trabajada polsera a base de ces, rocallas y exornos fitomorfos entre formas cóncavo-convexas, lineas ondulantes que imperan en todo el conjunto. En cuanto a la imaginería, el cuerpo bajo lleva imágenes de bulto redondo y el ático y coronación relieves. -
Banco
Escaño o banco de naturaleza netamente funcional, pero en el que el tallista se esmeró en el trabajo del respaldo dibujando cinco cuadrados que inscriben rosetas, cruces de travesaños patados e incluso un rombo con un corazón. Respaldo y asiento están conformados a partir de sendas piezas de madera de castaño. Apoya sobre dos patas, cada una de las cuales tiene dos pies unidos por un travesaño de moldurada terminación. -
Pila benditera
Pila benditera de copa semiesférica embutida en el muro, al que se le ha practicado un rebaje para acogerla y permitir su uso. De su parte inferior nace otra pequeña pieza pétrea de forma troncopiramidal, que no hace sino dotar al conjunto de una forma próxima a una venera, lo que se acentúa por la talla acanalada de ambos elementos. -
"Zorzar la carne". Matanza.
En las economías de subsistencia de las sociedades tradicionales pocas cosas quedaban sin determinar y sin prever de antemano. En la capacidad de planificar los recursos iba implícito lo que algunos antropólogos han llamado "la renta del reemplazo". Antes de matar el cerdo en las matanzas tradicionales, familiares y fuertemente ritualizadas ya las familias habían planificado la compra de los siguientes animales que habrían de engordar para los años venideros. La matanza era un momento único y esencial. No poder proveerse de estos recursos para un año podía en serio riesgo la economía familiar, por tal motivo, esta práctica puede ser considerada como un hecho social total, al modo como lo interpreta Mauss. En esta práctica se fusionan los aspectos familiares, sociales, económicos, festivos, rituales e incluso religiosos. Como práctica compleja que es, requiere de conocimientos expertos que han ido pasando de generación en generación, tanto para el cuidado de los animales durante meses, como para su posterior sacrificio, despiece y para la posterior elaboración de los distintos productos derivados de la matanza. Uno de ellos, muy representativo y que se comparte con las vecinas tierras gallegas tiene que ver con "zorzar la carne", aderezarla con distintos productos para que macere en un recipiente, generalmente de madera que recibe el nombre en relación a la práctica que permite, "la zorza". -
"Prinar los lobos"
Cuatro son los elementos que de un modo destacado aparecen en el audio que acompaña a esta entrada y que muestran muchos de los acontecimientos de la vida cotidiana del mundo rural ganadero en los valles de la Tebaida berciana. En primer lugar el rebaño, en este caso de ovejas, pero también ha sido frecuente en la zona el de cabras y en menor medida, el vacuno. En segundo lugar el lobo, animal que ha constituido durante mucho tiempo el imaginario colectivo como representante del lado salvaje de la naturaleza, de la alteridad más radical que estaba siempre ahí presente para recordar los límites entre la casa, la protección y el bosque, lo salvaje y de lo que hay que protegerse. En tercer lugar, los perros. En la lectura antropomórfica del pasado, la lucha entre el hombre y el lobo ha destacado como procesos constitutivos de valentía y hombría , y se ha tendido a invisibilizar la lucha entre perros y lobos, como podemos escuchar. Y el cuarto lugar, el hombre. En la vida tradicional, esta combinación de elementos han estado presentes de forma permanente. Si el lobo furaba una oveja y había que sacrificarla, la pérdida es grande. Si los lobos atacaban a todo un rebaño, la pérdida es todavía mayor. Por tal motivo, se mantienen en el imaginario colectivo, en esa nebulosa del pasado entre la leyenda y la realidad el momento en el que unos lobos se prinaron ante los perros y el pastor. -
Tocar a volanderas.
La expresión "tocar a volanderas" refiere a una técnica muy precisa de tocar las campanas vinculada con momentos especiales y muy festivos para la comunidad rural. El sonido de las campanas en las localidades del valle del Oza y de Compludo ha conformado el paisaje sonoro durante siglos. Este sonido ha sido el medio de comunicación, de transmisión y de información, desde la edad media a través de sus múltiples y diversos toques que se han transmitido de generación en generación entre familias o bien desde los sacerdotes a los jóvenes monaguillos. Aquellos que destacaban en la práctica de los toques se encargaban ya de esta tarea y se convertían en especialistas en esta tarea que no se olvida. Junto a esta función, las campanas han sido además una potente industria con fábricas e industrias en distintos lugares de la geografía española. En determinados momentos y por distintas circunstancias, los pobladores de una localidad decidían comprar una o varias nuevas campanas con la aportación comunitaria, de modo, que pasaban a ser del propio pueblo que las consideraba como suyas y se convertían de este modo en un elemento de identidad colectiva. De hecho, cada campana tiene un nombre con el que se la conoce. Esta atribución antropomórfica se considera una manera de hacerla cercana, de individualizarla, de diferenciarla incluso entre varias para que forme parte de los elementos que identifican a una comunidad. -
"Dame de masar"
En las sociedades tradicionales del valle del Oza y de Compludo, como en muchas otras, el pan ha sido un alimento fundamental, así como también otros alimentos hechos con harina y que han requerido cocción. En algunos lugares, como es el caso de Montes de Valdueza, la mayoría de los hornos formaban parte de la casa, eran más pequeños pero formaban parte de la arquitectura del hogar familiar. En Villanueva, el horno era comunal, se subastaba el día 25 de junio, el día de Santiago junto con las campanas y las distintas familias, siguiendo un procedimiento fuertemente normativizado acudían a pedir la vez para su uso con la expresión: "dame de masar". Era tal el uso del horno comunal que se realizaban varias hornadas a lo largo del día, de modo que no había tiempo ni de tocar las campanas que estaban a cargo también del horno. Por tanto, el ingenio popular ideaba distintos mecanismos para poder cumplir fielmente con las tareas asignadas. Por la subasta del horno se pagaba, en cambio, la tarea de tocar las campanas suponía una gratificación económica, de modo que se solía compensar una con la otra. El audio que acompaña a esta entrada señala de un modo claro la regulación establecida para la subasta.







