Fichas
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Visitación
Centran la escena María y su prima Isabel, ambas veladas, pero representadas con clara perspectiva jerárquica. Dos mujeres con golilla se sitúan a su derecha, las acompañantes de la Virgen y San José. San Joaquín asoma por la portada de un edificio junto a otra doncella más. Un gran edificio ocupa casi la mitad de la tabla, que presiden desde las alturas tres ángeles. Un fondo natural ocupa el resto de la escena, cuyos mitigados colores se confunden con el manto virginal. Destaca el buen tratamiento de las manos. -
Anunciación
Interior de una amplia estancia. El ángel, arrodillado, ha sorprendido a María, sentada, que leía un pequeño libro en un escritorio. Un jarrón de azucenas se dispone entre los dos en segundo plano, rompiendo la peligrosa cercanía física. La paloma del Espíritu Santo, en el centro superior de la imagen, preside el conjunto. El fondo de la composición se articula en tres partes: una ventana a la izquierda, un arco a la derecha que da cabida al paisaje y una alcoba con una cama protegida por unas cortinas que se encuentran anudadas para que podamos verla. El elemento más sorprendente de esta escena es la presencia de un gato negro junto al jarrón de azucenas, animal apenas representado en la iconografía cristiana, que tranquilamente se dispone en el suelo, sin muestra alguna de sorpresa. -
Piedad
AA -
Asunción
AA -
Jesús ante Pilatos
Los personajes de esta escena se arraciman dando sensación de la confusión, tan solo liberada por las gradas que conducen al trono bajo dosel donde Pilatos se dispone a dictar sentencia ante Cristo, sujetado por un sayón y precedido de un personaje de atavíos lujosos renacentistas que sujeta copa y plato en el que el prócer procederá a lavarse las manos. Un multitud de personajes armados y con gallardetes vocifera ante el palacio del pretor. Un mono encadenado a una piedra contempla la escena desde un primer plano inferior. -
Oración en el huerto
El eje de esta composición de ambientación natural lo ocupa la figura de Cristo, arrodillado y orante, que eleva sus manos hacia un luminoso ángel que destaca en la escena, de colores oscuros cual la noche en que se suceden los acontecimientos. Tres discípulos (Pedro, Santiago y el barbilampiño Juan) duermen en primer plano, ajenos a lo que está sucediendo. Un grupo de hombres encabezado por uno de claras vestiduras, que contrasta en la negrura nocturna, se dirigen a prender a Jesús. -
Adoración de los magos
La Virgen con el Niño en su regazo ocupan el eje de la composición, situada en un exterior nocturno, donde impera el paisaje natural. La estrella de Belén, desde arriba, preside todo el conjunto. Los tres reyes se disponen a ambos lados del pequeño, y le ofrecen sus presentes. Tres pajes se sitúan en segundo término, negro también el de Baltasar. Rostro virginal y Niño, además de la mentada estrella, resaltan su blancura en una tabla de tonos oscuros de una escena compleja por la abundancia de personajes, pero bien resuelta, sin renunciar a la individualización de cada uno de ellos. -
Relieve: Ecce Homo
Cristo, de pie, con las manos atadas a la altura del pecho con una cuerda que voltea su cuello, se muestra desnudo. Su dignidad la visten un corto paño de pureza y el manto, abrochado al centro, que descubre el cuerpo desnudo. La cabeza, cubierta con la corona de espinas, sensiblemente sobredimensionada, resalta el dramatismo y resignación de la escena.







