Imagen vestidera (de bastidor) de factura popular, a la que únicamente se tallaron manos y cabeza, como es habitual en este tipo, Su mirada ensimismada y de ojos enormes denota las limitaciones del artista.
Carece de plata en su ajuar y porta vestidos de naturaleza industrial.
Mesa de perfil curvilíneo, jaspeada (con predominio de amarillos y azules, todos apastelados). En el centro de la mesa se dispone una estilizada tarja dorada sobre un adorno en forma de hoja.
Retablo formado por un único cuerpo y ático desarrollado. El cuerpo se organiza mediante parejas de pilastras cajeadas, sitas en dos planos distintos, y columnas de fuste liso cuajadas de cabezas de querubines y otros ornatos barroquizantes, para flanquear la hornacina central, que se corona por una tarja de airoso vuelo. En la hornacina, la titular, bajo arco de medio punto .
El ático, mucho más sencillo y flanqueado por humildes estípites lisos, abre una hornacina de medio punto para San Andrés, con artesones en su intradós. Otra tarja, entre el amago de frontón quebrado, lo culmina.
Todo el conjunto se policromó en los habituales tonos de la época, rojos, verdosos y azules, con una sobreabundancia de dorados para los motivos ornamentales.
Talla con Santo Domingo de pie. Mira frontalmente, con cabeza con amplia tonsura. Porta hábito con cíngulo, levanta la mano derecha (perdida), mientras que con la izquierda sostiene un libro cerrado y lo que parece una mitra.
En la parte inferior se advierten tres mitras, todo aupado sobre una peana solidaria con la imagen
Talla con lo que parece un Niño Jesús de pie, vestido con un manto, ceñido por un cinturón, que demuestra un buen tratamiento de paños.
Apenas se conserva la sonrisa en su cara y su cabello largo, con numerosos bucles.
Talla con Cristo arrodillado con la cabeza (cabello muy corto) que mira hacia arriba con expresión de dolor. Por toda vestidura, un corto paño de pureza pegado al cuerpo.